La espesa niebla oculta lo que soy y mi pregunta es ¿Qué soy?, la verdad me encuentro distraída en la confusión de querer ser y ser; los mas duro será el final pues eso que vivo a diario es tan solo el comienzo de grades desastres y alegrías, mi mente reacciona con el frio helante de la realidad y carcome mi alma perdida en espantos ocultos por temor a su fin. Hoy solo yo respiro de todos aquellos que me acompañaron en un pasado fúnebre, los ataúdes están desechos, aplastados por el peso de la tierra; en mi cuarto el olor a flores de muerte que me sumerge en una impetuosa oscuridad sin perturbar mi sádica mente con sus delirantes deseos de sangre, la putrefacción de los cuerpos astea mi olfato, la mirada desorbitada de los cadáveres es atemorizante pero también muy graciosa; una desagradable y asquerosa mosca ha escapado de la boca inmóvil de uno de los tantos cadáveres endurecidos tendidos en el suelo como una espesa alfombra de piel y huesos en descomposición, los gusanos ya pasan el umbral de mi tormentosa habitación; la luz me descubre ensangrentada y confusa sobre mi cama casi inconsciente o tal vez mas consiente que nunca, sin pensar mis labios pronuncian palabras claras, lógicas pero con un significado abrumador: - ya os dejare en paz y los absuelvo de todo pecado cometido- de repente de la nada irrumpe un estruendoso golpe fatigante, todo se ilumina y me doy cuenta que no fue mas que un horrenda pesadilla.
Fin...
Iliana Andrea Valencia Martínez
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