Días ahogados en el acido corrosivo de la hipocresía,
allí la lealtad se perdió en el fango del fondo,
las víboras venosas mudan de piel
“halago y luego mordida” Es su lema,
los lobos observan entre los matorrales,
la laguna ilusoria atrapa a los incautos
atraídos por los halagos de las serpientes,
Y la noche asoma su ojo lunar,
resplandeciéndolo todo;
la superficie del agua,
traspasando la ilusión y dejando
a la vista en el fondo de la laguna,
los cadáveres de los que se dejaron seducir,
por el dulce sabor de la adulación.
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